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Divorcio a los 60: problemas comunes y soluciones para facilitar el proceso

En los últimos tiempos los divorcios a los 60 o más edad se han disparado en España.

El problema de estas rupturas no radica en la parte de los hijos, que son mayores, sino en el desacuerdo que suele darse con la liquidación patrimonial.

Hemos comprobado cómo para algunas parejas de 50, 60 o incluso más edad está normalizado, mientras que para otras resulta muy duro al tener un concepto más tradicional del matrimonio.

Siempre decimos que la edad no debe ser obstáculo para separarse, porque no hay una edad mejor que otra para hacerlo.

Lo importante es la actitud a la hora de enfocar el proceso de divorcio y adoptar las decisiones más adecuadas para ambos.

Como abogados de familia entendemos muy bien estas situaciones y los posibles problemas legales, pero también sabemos cómo ayudarte para hacer más fácil el proceso de ruptura.

En este artículo te explicamos causas, problemas de los divorcios a los 60, y la mejor forma de tramitar el proceso.

Divorcio a los 60

Aunque cada matrimonio es distinto, los divorcios a partir de los 60 años o más suelen responder a los mismos motivos.

Estos son los más habituales:

La esperanza de vida ha aumentado, y hoy con esas edades muchos hombres y mujeres están bien físicamente, se cuidan y tienen inquietudes y nuevos objetivos.

El paso de ser pareja a ser “compañeros de vida” como parte de la evolución de la relación.

La marcha de los hijos de casa: cuando se hacen mayores y abandonan el hogar familiar, surgiendo el famoso “síndrome del nido vacío”.

La jubilación afecta a este segmento de edad, conllevando más tiempo libre para estar en pareja, pudiendo surgir el tedio y el aburrimiento.

La evolución en la idea del matrimonio y sus connotaciones religiosas o sociales, que influyen en la toma de la decisión de divorciarse a edades más tardías.

Las relaciones extramatrimoniales, que se conocen después de años de matrimonio, precipitando la ruptura.

A estas edades la decisión de poner fin al matrimonio suele adoptarse de manera más meditada, y no se ve como el final de algo, sino como el comienzo de otra etapa nueva.

Problemas legales en el divorcio a los 60 más frecuentes

El divorcio en la tercera edad se conoce también como “divorcio gris”, y legalmente no tiene grandes diferencias respecto a cualquier otro proceso de disolución matrimonial.

Sin embargo, hay una serie de parámetros que se repiten en el divorcio a los 60 o más.

Las cuestiones relativas a los hijos no suelen dar problemas, porque en la mayoría de los casos ya son independientes e incluso han abandonado el hogar familiar.

Lo normal es que no haya que pasar pensión de alimentos a los hijos, que ya disponen de sus propios ingresos, eliminándose uno de los motivos habituales de conflicto.

La situación profesional también cambia, siendo habitual disponer ya de una posición económica consolidada a esas edades.

Esta estabilidad económica también influye, porque puede facilitar el entendimiento del matrimonio a la hora de determinar la situación post divorcio.

Sin embargo, hay parejas donde uno de sus miembros es más joven y tiene una situación profesional menos cómoda, lo que debe tenerse en cuenta en el divorcio.

En estos casos habrá que valorar si hay derecho a pedir pensión compensatoria si se sufre un desequilibrio económico a consecuencia de la ruptura.

También se dan muchos casos donde la mujer se ha ocupado del cuidado de la familia durante el matrimonio, quedando en posición más desprotegida en caso de divorcio.

Cuando esto ocurre también debe valorarse si hay derecho a pedir una compensación por trabajo doméstico, siempre y cuando el régimen económico del matrimonio haya sido el de separación de bienes.

Los problemas legales que más discrepancias provocan en un divorcio a los 60 o más tienen que ver con la liquidación del patrimonio, en especial en matrimonios casados en sociedad de gananciales.

La liquidación de gananciales sin acuerdo es el principal obstáculo para que las parejas de edades tardías resuelvan de forma amistosa el divorcio.

¿Qué tipo de divorcio me conviene más a los 60?

Como abogados de familia siempre recomendamos optar por el divorcio de mutuo acuerdo.

Es más fácil a estas edades el consenso porque los cónyuges cuentan con más madurez y capacidad para consensuar juntos su futuro como ex pareja.

Entre los beneficios de optar por el divorcio de mutuo acuerdo están:

➡️ Podéis compartir el mismo abogado para divorcio de mutuo acuerdo, economizando el coste del proceso legal.

➡️ Es posible optar por un divorcio ante notario, que agiliza los trámites y es más rápido, pudiendo hacerlo sólo si es un divorcio de mutuo acuerdo.

➡️ La relación se desgasta menos y repercute positivamente tanto en vosotros como en vuestros hijos.

Divorcio a los 60: la parte legal del proceso

Si os estáis planteando un divorcio a los 60 posiblemente ya habéis meditado la decisión de poner fin a vuestro matrimonio.

Es posible que hayáis pensado en empezar con una separación temporal, para estar seguros de tomar la decisión adecuada.

A partir de aquí el siguiente paso es decidir cómo vais a tramitar el divorcio.

Si es de mutuo acuerdo podéis optar por tramitarlo en el Juzgado o hacerlo en un notario, y en ambos casos necesitáis la ayuda de un abogado de familia.

Si tenéis algún punto de discrepancia, suele ser relacionado con la liquidación de vuestra sociedad de gananciales, dado en matrimonios de más edad este es el régimen económico habitual.

Los trámites legales son los mismos que en cualquier otro divorcio, quitando la parte que normalmente no tenéis que tratar, que es todo lo relacionado con vuestros hijos.

Esto es así porque suelen ser ya mayores, si bien pueden darse casos de hijos que aún viven en el domicilio familiar e incluso están estudiando, en cuyo caso habrá que tenerlo en cuenta como en cualquier divorcio.

Nuestros hijos son mayores: ¿qué hacemos con la vivienda?

Decidir qué hacer con la vivienda familiar es una de las cuestiones que provocan mayores discrepancias en un divorcio a los 60.

Cuando hay hijos dependientes la decisión sobre este tema viene condicionada por ello, porque suele atribuirse el uso de la vivienda familiar al cónyuge que se queda con ellos.

Pero en un divorcio en la tercera edad lo normal es que los hijos ya no vivan en casa y estén independizados.

Por eso el tema de la vivienda familiar sólo va a estar condicionado por las circunstancias económicas de la pareja.

En un divorcio de la tercera edad también puede concederse el derecho a usar durante un tiempo la vivienda familiar al cónyuge con menos recursos económicos o que no puede incorporarse al mercado laboral.

Si ambos cónyuges tienen una situación patrimonial y económica parecida en el momento del divorcio lo habitual es vender la vivienda familiar y repartir entre ambos el importe de la venta.

En cualquier caso y si ambos estáis de acuerdo siempre podéis pactar otra solución, como podría ser establecer un derecho de uso vitalicio a favor de uno de vosotros.

También sería posible que uno de los cónyuges decida comprar al otro su parte de la vivienda familiar.

Vuestro abogado puede ayudaros a decidir de entre las distintas opciones cual de ellas os interesa más y os compensa a los dos, dentro de la liquidación de la sociedad de gananciales, que suele ser el régimen matrimonial habitual en matrimonios de 60.

¿Puede pedirse pensión compensatoria en un divorcio a los 60?

En un divorcio a los 60 o más también es posible pedir una pensión compensatoria, dado que su finalidad es compensar una situación de desequilibrio económico entre los cónyuges.

Puede acordarse que la pensión compensatoria sea por un tiempo, sea indefinida o sea un pago único, pero también puede tener carácter vitalicio de forma excepcional.

De hecho, en los divorcios de parejas de la tercera edad es más habitual que se acuerde el pago de una pensión compensatoria de forma vitalicia.

Por ejemplo, ocurre así cuando uno de los cónyuges ha trabajado siempre y generado los ingresos, mientras el otro se ha dedicado siempre al cuidado de la familia, un rol muy clásico en los matrimonios que llevan décadas juntos.

En estos casos es normal que el cónyuge que lleva 25, 30 años o más llevando la casa y cuidando los hijos quede en peor situación económica o le resulte imposible acceder al mercado laboral.

En supuestos como este es habitual acordar una pensión compensatoria vitalicia que sirva para equilibrar la situación de ambos cónyuges a partir del divorcio.

La Jurisprudencia mantiene este criterio de excepcionalidad de la pensión compensatoria vitalicia a casos como éste.

En cualquier caso, siempre insistimos en que cada matrimonio es diferente, por eso la ayuda de un abogado de familia es clave para ayudar a resolver éste y cualquier otro motivo de discrepancia en el divorcio.

Si mi ex cónyuge fallece… ¿tengo derecho a percibir pensión de viudedad?

En un divorcio a los 60 o más edad es muy frecuente preguntarse qué pasa con la pensión de viudedad si el ex cónyuge fallece.

La Ley general de la Seguridad Social contempla que las personas divorciadas o separadas legalmente puedan cobrar una pensión de viudedad cuando fallezca el ex cónyuge.

Ahora bien, no es así en todos los casos, estableciéndose una serie de condicionantes para concederla.

En términos generales es necesario que el cónyuge que pide la pensión de viudedad por fallecimiento de su ex pareja:

  • No se haya vuelto a casar ni tenga una pareja de hecho.
  • Esté recibiendo una pensión compensatoria que se extingue cuando su ex cónyuge fallece.


Si el importe de la pensión de viudedad es superior a la compensatoria, la cantidad a recibir como pensión de viudedad va a reducirse hasta llegar a la misma cuantía de la pensión compensatoria.

La Seguridad Social contempla excepciones con posibilidad de recibir la pensión de viudedad en otros casos (no cobrar pensión compensatoria, o volverse a casar, si se cumplen ciertos requisitos), por ello es fundamental asesorarse.

En resumen, cada pareja es diferente, pero pensar en un divorcio a los 60 o más hoy es una realidad normal en parejas que por uno u otro motivo, necesitan volver a tener una vida plena y feliz.

Como abogados de familia en Madrid conocemos a fondo estos procesos y si tienes preguntas o necesitas asesorarte antes de dar el paso, podemos ayudarte.

Te animamos a contarnos tu historia y resolver todas tus dudas en una consulta inicial gratuita y sin compromiso.

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